
"Aquel a quien no soy digno de desatar la sandalia ya vino y vive, porque Dios es un dios de vivos y no de muertos; pero vive velado en los corazones de todos los hombres, porque los respeta demasiado para imponérseles.
"Aquel que vino y vive en los corazones de los hombres, está velado por la oscuridad de los corazones; porque respeta mucho a los dueños de esos corazones, y si ellos no acceden a mirarlo no se les impondrá. Pero es Dios y reina entre los vivos, porque su reino es la vida misma de los hombres; y aquellos que no acceden a mirarlo y lo velan están muertos, porque se excluyen del reino de los vivos.
"El reino de la vida no es comida ni bebida que se puedan negociar, sino la vida misma; a la que se puede renunciar pero no corromper, porque sólo Dios es dios y nadie puede corromperlo.
"Aquel que vino y vive en los corazones de los hombres es la imagen de los hombres mismos, que a su semejanza fueron hechos; no es saltando a los corazones que se accede al reino de la vida, porque si el corazón está muerto no hay vida en él. Es mirándose en el espejo que reflecta [refleja] que se le descubre, y su luminosidad enciende el corazón de los hombres que lo miran y los revive.
"Aquel que vive en los corazones de los hombres vino hace mucho, y antes que él y después de él muchos han dicho estas cosas; pero nadie ha tenido oídos para escucharlas ni mucho menos ojos para ver sus obras maravillosas, en cambio lo han velado en la oscuridad de sus corazones muertos.
"A aquel que vino y vive en los corazones de los hombres lo velan, porque ha dicho que den al César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios; que el reino de Dios no es comida ni bebida que se puedan negociar, ni tienen espacio cerca suyo los corruptos hijos de Baal Ce Bú. Por eso muchos prefieren morirse en los cultos de Moloch, que les ofrece comidas y bebidas que pueden negociar; mas, de qué vale al hombre toda la comida y la bebida de este mundo si está muerto su corazón.
"Contemplar la belleza y el poder de aquel que vino y está vivo en el corazón de los hombres es el más grande placer de la humanidad; en ello consiste todo hedonismo verdadero, y no en las mentiras de los falsos profetas, que descubren la paja en el ojo ajeno e ignoran la viga en el propio.
"Pero aquel que vino y está vivo en el corazón de los hombres los deja, porque son ciegos que guían a otros ciegos; sólo el Paracleto tiene luz para iluminar el corazón de los hombres y traerlos a la vida, y a los vivos no hay que recordarles que pueden vivir sino a los que están muertos.
"Pero todo esto es paja que se lleva el viento, y ay de aquel que piense que el brillo intenso de Moloch es la tenue claridad de Dios; sólo la vida frugal del desierto purifica los ojos lo suficiente como apartar la sangre con que los han cubierto los ritos de Moloch".
Bên Zohar